Dani ha sido durante años socorrista en las playas de la isla, además en 2014 inició su propio negocio de turismo activo, Walking Formentera. Una web en la que ofrece rutas guiadas por la pequeña de las pitiusas. Su conocimiento del entorno y su amor a su naturaleza han sido valores por los que él ha querido dejar huella.

 

Este año se ha prestado mucha atención a vuestra limpieza de colillas en las playas de Formentera, sé que todos los años lo hacéis, ¿este año os habéis propuesto que salga a la luz la situación de las playas para concienciar al público? ¿Cuántas garrafas habéis llenado de colillas? ¿Y en años anteriores?

Sí, la intención es mostrar principalmente al turista que las playas son espacios naturales especialmente sensibles a la actividad humana.

Hasta ahora el turismo de playa se asocia a hamaca, bañito y cervecita. Pero la realidad es que para que cualquier actividad turística sea sostenible, el turista tiene que comprender dónde se halla y cuáles son las acciones que pueden mejorar o empeorar el lugar que está visitando.

Mi opinión es que el turismo masificado crea una cantidad enorme de personas estresadas que compiten por los servicios que se ofrecen, creando así un desgaste mayor que se manifiesta en actitudes incívicas y falta de respeto por el medio ambiente y los trabajadores. Pero sin embargo, genera enormes beneficios privados a corto plazo y eso por desgracia parece que interesa más.

A finales de Agosto ya hemos llenado 2 garrafas y media de 8 litros, un total de 20 litros en volumen. Las mostramos en frente de nuestro puesto durante el horario de servicio para que todo aquél que pase por delante las pueda ver. Además hemos añadido un cartel para explicar brevemente que no son ceniceros, sino lo que hemos recogido de forma voluntaria desde el 1 de Junio.

Vosotros como socorristas que estáis todos los días en las playas, ¿habéis visto el cambio que se ha producido?

Yo he visto muchos cambios desde el 2009 que fue mi primer verano como socorrista en Formentera, y también en los 4 años anteriores que trabajé en playas de Ibiza.

“Tuve la imagen de un futuro donde el color de playa se convertiría en una arenisca plástica de colorines”

El cambio que más me ha marcado es la llegada de microplásticos flotantes que empecé a observar a finales de los veranos de 2010 y 2011. Fue tan impactante que tuve la imagen de un futuro no muy lejano donde el color de la arena de la playa dejaría de ser blanco para convertirse en una arenisca plástica de colorines. Y por desgracia, parece que poco a poco es lo que está sucediendo.

También el crecimiento desproporcionado de la Pelagia Noctiluca, la medusa que más abunda en nuestras playas.

Otro cambio grande ha sido la masificación de personas y barcos que ha ido creciendo hasta el 2018 donde por fin se observaron signos de bajada. Esta masificación ha sido tan desbordante que ha generado muchas cosas negativas por la falta de medios de control de las actividades turísticas tanto en la playa como en el mar. También algunas positivas como más y mejores elementos de control para el fondeo de la embarcaciones sobre la Posidonia, aunque por desgracia solo se aplican en el Parque Natural y no en el resto de la isla.

El servicio de socorrismo que gestiona de forma directa el Consell de Formentera, por suerte, tiene una evolución positiva a cada vez más y mejores medios materiales y personales.

También colaboráis en la educación ambiental con los más pequeños, ¿qué les enseñáis? ¿Están realmente más concienciados que los más mayores?

Este año nos han hecho un par de visitas a Cala Saona los más pequeños de las escuelas de verano, entre 3 y 5 años. Les hemos explicado cuál es la función del socorrista en playa, que significan los colores de las banderas y algunas normas básicas de seguridad para el baño. También les mostramos la cantidad de microplástico,  plástico fragmentado y colillas que se esconden en la arena de la playa y las zonas dunares, a través de diversas actividades educativas propuestas por la ONG Formentera Sense Plàstic.

No es que los niños estén más concienciados, sino más bien que los adultos estamos “des-concienciados”. El sentido común de los niños es de una lógica tan aplastante que nos genera una enorme tristeza comprender como la inmensa mayoría de los adultos están tan desconectados que no son capaces ni de cuidar el entorno que todos habitamos.

“No es que los niños estén más concienciados; los adultos estamos ‘des-concienciados'”

Un ejemplo claro de ésto es ver la cantidad de palitos de plástico que pueblan nuestras playas, la mayoría cree que son palos de chupa-chups mientras que la realidad es mucho más devastadora. Son bastoncillos de las orejas, y hay tantos porque muchísima gente los tira por el retrete de sus baños y efectivamente acaban en el mar. Eso nos da una idea de la cantidad de personas que usan el váter como papelera mágica que todo la hace desaparecer.

Como emprendedor de tu proyecto Walking Formentera, que propone rutas de senderismo por la isla, y como apasionado del mar y la montaña, ¿cuál sería tu visión general de Formentera? ¿Ha cambiado mucho la naturaleza de la isla? ¿Qué te llevó a embarcarte en este proyecto y quedarte en la isla?

Mi visión de Formentera es que ha ganado mucho con la llegada del turismo activo deportivo, es una  dirección correcta que encaja dentro de un modelo sostenible. Pero también faltan elementos de control, ya que abundan las empresas piratas que ejercen actividades sin los permisos pertinentes. Y también falta agilidad en la administración ya que algunos trámites se hacen eternos o cambian de un año para otro. Por suerte, también están surgiendo algunos modelos de turismo activo (no deportivo) en el que se intenta integrar al turista en actividades tan básicas como la elaboración artesanal de queso de cabra, el secado de los higos o los distintos usos de las plantas de Formentera. Creo y siento que esa es una dirección clave hacia el verdadero turismo sostenible.

La naturaleza de la isla cambia mucho de un año para otro, lo que más le influye es si llueve o no llueve y por supuesto la actividad humana. Todas las actividades humanas que ejercemos en la isla tendrían que estar enfocadas a protegerla y mejorarla, y aquí entran en juego muchísimas variables como el turismo sostenible, el uso de energías renovables de Km0, la reducción de envases plásticos, la integración de la permacultura, una infraestructura de movilidad respetuosa y eficiente tanto por tierra como por mar, etc. En mi opinión nos estamos olvidando de que el factor más determinante que debería marcar la regulación de cualquier actividad en la isla es su potencial hídrico de AGUA DULCE. Y eso implica calcular correctamente qué cantidad de agua salada se puede desalinizar sin repercutir negativamente en el medio ambiente.

“Es una isla aparentemente pequeña, pero está tan llena de pequeños rincones mágicos que la hacen parecer infinita”


Mi pasión por la maravillosa naturaleza de esta isla es lo que me animó a embarcarme en un proyecto en el que puedo compartir y mostrar la verdadera esencia de este espacio natural de 70 Km de perímetro. Es una isla aparentemente pequeña, pero está tan llena de pequeños rincones mágicos que la hacen parecer infinita. Para mí, mostrar la naturaleza de cualquier lugar es una actividad que genera más conciencia en todas las personas participantes, y ese ha sido y es mi motor principal en este proyecto.

Como mensaje positivo, ¿qué les dirías a los visitantes a la isla en relación con el medio ambiente? ¿Crees que el turismo llegará a ser más consciente con respecto a los lugares que se visita? ¿Cómo se podría conseguir?

El turista necesita muchísima información que le pueda ayudar a entender como su presencia en la isla puede mejorar el medio ambiente, en lugar de empeorarlo. Las campañas sobre la Posidonia van en esta dirección pero falta mucho más, como el verdadero potencial hídrico de agua potable de la isla (mucha gente pregunta porqué no hay duchas en las playas). También el respeto hacia su flora y fauna, por ejemplo, poca gente es consciente que conducir a más de 50 u 80Km/h en según que carreteras implica la imposibilidad de esquivar pájaros, lagartijas, erizos, lirones, etc. En playa suceden extracciones masivas de medusas que alteran su ciclo de vida y el de los depredadores que se alimentan de ellas y también producen accidentes, y es que muchas personas las entierran sin saber que al día siguiente vendrán niños a jugar con la arena y acabarán llenos de urticaria en el cuerpo. A todos los visitantes les diría que están en una isla, y les recordaría la importancia de cuidar de los ecosistemas que une la tierra y el mar.

El turismo poco a poco va creciendo en conciencia, pero debería ir acompañado de campañas verdaderamente completas y efectivas para asegurarnos de que cualquiera que pise la isla o surque sus aguas sepa todo lo que agrede y beneficia al medio. Y en mi opinión, ahora las campañas que hay son insuficientes para llegar a esa base de respeto.

“El turismo activo y unas campañas con una fuerte comunicación derivaría en un turismo más consciente del entorno”

Para conseguir un turismo más consciente se necesitan 3 pilares:

1) Informar previamente a través de campañas ambientales y aún más importante, informar in situ a través de educadores ambientales: a bordo de los ferrys, en el puerto, en las playas, etc.

2) Leyes que protejan con contundencia y efectividad el medio.

3) Suficientes elementos de control y efectividad de los mismos. ¿De qué sirve tener una ley que prohíbe tirar basura o colillas en la playa si nadie lo controla ni lo multa?

Y para que estos pilares funcionen, el modelo de turismo tiene que buscar estrategias sostenibles lejos de la masificación y el beneficio a corto plazo. El mayor beneficio es a largo plazo y no tiene nada que ver con el dinero, sino con la conservación y preservación de este maravilloso lugar que habitamos y que nos contiene junto a las demás especies.

¡Gracias Dani por tus respuestas y por tu labor en Formentera!